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Viernes, Mayo 18, 2012

Sara Valenzuela presenta "en la cocina"

Después de su debut como solista con Lado Este (2005) pasaron varios años para que finalmente la cantautora Sara Valenzuela (México, DF) entregara una nueva placa discográfica.

En La Cocina tuvo un proceso de cocción a fuego lento y fue grabado, producido y masterizado por Gerry Rosado, músico y productor que dirige Intolerancia, uno de los sellos discográficos más propositivos de la escena independiente en México. En la Cocina presenta diez temas de la autoría de Valenzuela, canciones propias de una naturaleza bastante orgánica y que en su estructura responden a un sofisticado pop acústico que se va mezclando a veces de una forma más directa y otras apenas sugerida, con sonidos provenientes del jazz y el funk, tintes de folk y electrónica, aires hawaianos, flirteos con el motown y en momentos una veta más propia del rock.  En este disco Sara se impone la ardua tarea de la cercanía: asume el riesgo de la intimidad que lo mismo deviene en susurros que en voces desgarradas en favor siempre de la honestidad. Con un sentido melódico certero y natural, aborda letras que se amplifican y muestran todos sus sabores al calor de las notas. Siempre hay tristeza y alegría, siempre hay pérdida y esperanza, siempre hay llanto y alivio, nostalgia por lo que se ha ido por la ventana y al mismo tiempo la imperiosa necesidad de mirar hacia adelante, en fin, vida.
 

El disco se grabó en el DF (Intolerancia), Guadalajara (FM Estudios) y la ciudad de Buenos Aires, (King Studios) y se fue armando en etapas a partir de las bases grabadas por Frankie Mares en la batería y percusión (Troker), Gerry Rosado (guitarras, teclados, programación) y Sara en la voz, coros y guitarras acústicas.  Después vendría todo un proceso, en diferentes tiempos, que permitió sazonar el disco con ingredientes imprescindibles y sin los cuáles no se habría terminado de cocinar el disco. Ingredientes que se traducen en  las valiosas colaboraciones de varios músicos y amigos queridos con los que por azares del destino Sara ha ido topándose en el camino, tanto en el proceso de hacer la música como en el de promoverla. 
 

De la escena downtown de Nueva York colaboran Jay Rodríguez (Groove Collective) saxofonista y compositor (quien también participó en Lado Este), arreglando y tocando los metales en “Otro Lugar”, también oriundo de Nueva York, Ben Stivers puso su sazón con un poderoso Hammond B3 en “Love is here” y “Otro Lugar”, DJ Logic (MMW) aderezó con sus tornas “Peces en mi boca” y  el contrabajista austriaco Hans Glawischnig (Ray Barreto, Chick Corea) subió la temperatura con su cadencioso Groove  en “Navegas”, “En la Cocina” y “Love is here”. De la escena del jazz y rock que se gesta en la ciudad de México destacan las valiosas participaciones del bajista Alonso Arreola en “Peces en mi boca” y “Vida en tus ojos”, del baterista Hernán Hecht en “Vida en tus ojos”, del  guitarrista Alex Otaola que además de las seis cuerdas le pone al guiso un toque lúdico con el Tenori On en “Love is Here” y “Calma”. También el contrabajista Carlos Maldonado (Los Dorados) imprime su pulso preciso en  “Suerte” y Daniel Zlotnik cuela con suavidad un clarinete melancólico en “En la cocina”.
 

De Guadalajara son también fundamentales las participaciones de varios músicos de la escena local: Rodrigo “Amillo” Castro (Pneumus) en el banjo y trompeta con sordina (“Navegas”), Lalo Melgar (Gato Gordo) en la guitarra (“Otro Lugar”), Sergio Madrigal, guitarra en “Vida en tus ojos”, y Víctor Guardado “Chumino”  en el bajo (“Otro lugar” y “Calma”).  Aunque en menor cantidad, hay también sabores sureños que se mezclaron en la receta, los integrantes de Uku, un notable trío de swing hawaiano de Buenos Aires formado por Matías Martinelli (Ukulele), Pablo Hadida (guitarra resofónica) y Alex Carulias  (contrabajo) que le dan color  a “Cereza”  y por último pero no por ello menos importante, la puntual participación en el piano de Tweety González (Ácida, Soda Stereo) en “Suerte”.
 

En la Cocina es también un pequeño homenaje al espacio físico de una casa que por lo general se vuelve el sitio favorito de quienes la habitan, el que  a veces se convierte el confesionario más tremendo, el ambiente idóneo para una charla profunda de tarde nublada, la mesa abierta para temas cotidianos, o el sitio donde en medio de una concurrida fiesta, todos invariablemente y por razones inexplicables - y las más de las veces francamente apretados- terminan encontrándose. También por supuesto, es el lugar donde se come para ahogar las penas o donde el gozo se acompaña de verdaderos festines culinarios.                   
 

Cocinar requiere mucha paciencia y pasión, a veces el proceso es limpio y preciso, otras  desbocado y desordenado, en ocasiones tiene un rumbo preciso y en otras es impredecible hasta que poco a poco todo se acomoda en la mezcla. La cocina es una boca que se llena de palabras, cacerolas y cubiertos que guardan un montón de recuerdos, ruidos, silencio, sueños perdidos, deseos encontrados, especias variadas que al transcurrir el tiempo van dando identidad a cada plato, y después de un buen rato de quemar, ahumar, salar, cernir, freír, dorar, licuar y quien sabe cuántas cosas más, uno finalmente aprende que cada plato lleva un determinado tiempo de cocción o preparación, y que no está listo ni antes ni después, sino en el momento justo; como la música...y cuando eso sucede, la espera siempre vale la pena.

www.saravalenzuela.com

Sara Valenzuela presenta